COCEMFE y CEMUDIS participan en una consulta telemática de ONU Mujeres sobre acoso sexual

Algunas de las personas que participaron en la consulta

La Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) y la Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad (CEMUDIS) participaron ayer en una reunión telemática organizada por ONU Mujeres sobre acoso sexual hacia mujeres con discapacidad.

Marta Valencia, secretaria de Mujer e Igualdad de COCEMFE y presidenta de CEMUDIS, Mónica Álvarez San Primitivo, consejera de COCEMFE y vicepresidenta de CEMUDIS, intervinieron en esta consulta, en la que participó la coordinadora de ONU Mujeres, Purna Sen, la analista política y coordinadora ejecutiva de Acoso Sexual y Discriminación, Rosario Grimá, y representantes de organizaciones sociales de países como España, Brasil, Argentina, Uruguay, Perú y Panamá.

Este encuentro se repetirá a lo largo del año y se enmarca en la ronda de consultas que esta instancia de Naciones Unidas lleva desarrollando en los últimos meses para dar voz a las propias mujeres con discapacidad y recoger sus principales demandas.

“Desde COCEMFE y CEMUDIS agradecemos que ONU Mujeres realice esta consulta específica para mujeres con discapacidad, puesto que por nuestra discriminación interseccional estamos en una situación más vulnerable”, afirma Marta Valencia.

Durante la reunión se puso de manifiesto que la falta de información sobre los delitos perpetrados contra mujeres con discapacidad dificulta desarrollar políticas públicas apropiadas que den respuesta a esta situación; así como la falta de formación de quienes tienen implicación en la detección y abordaje de estas situaciones de violencia y de credibilidad que se otorga muchas veces a las víctimas.

Además, el acceso a la justicia también fue una de las cuestiones analizadas, haciendo hincapié en la falta de accesibilidad de la inmensa mayoría de los recursos disponibles para mujeres víctimas de violencia sexual.

En este encuentro telemático se puso también el acento en la necesidad de reconocer que la violencia sexual es un problema estructural que encuentra su fundamento último en la desigualdad de poder de las relaciones de género, por lo que es necesario luchar contra los estereotipos y prejuicios, pero no solo de género, sino también, de discapacidad.

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