La confederación participó como entidad docente en el curso “UCM Inclusiva: Discapacidad y Buenas Prácticas”, con un enfoque práctico orientado a transformar el día a día del entorno universitario.
La Universidad Complutense de Madrid contó con la colaboración de COCEMFE en su programa formativo “UCM Inclusiva: Discapacidad y Buenas Prácticas”, una iniciativa dirigida al Personal Técnico de Administración y Servicios (PTAS) con el objetivo de avanzar hacia un modelo universitario más accesible, igualitario y seguro. Las sesiones, impartidas desde un enfoque práctico y aplicado, pusieron sobre la mesa una idea central: la inclusión no se declara, se construye en el trabajo diario de quienes hacen posible que una institución funcione.
Desde esa premisa, los contenidos se articularon en torno a los ejes fundamentales de la accesibilidad universal: no solo la dimensión física —rampas, ascensores, espacios adaptados—, sino también la accesibilidad comunicativa, digital, organizativa y relacional. Aspectos tan cotidianos como la redacción de un documento, el diseño de una plataforma de gestión, la atención en ventanilla o la organización de un trámite administrativo fueron analizados desde la perspectiva de las barreras que pueden suponer para las personas con discapacidad y de cómo eliminarlas.
Esa mirada sobre el entorno conectó de forma natural con la reflexión sobre la vida independiente, entendida como el derecho de las personas con discapacidad a tomar sus propias decisiones y participar en la comunidad en igualdad de condiciones. La formación apostó por modelos centrados en la persona y alejados de enfoques paternalistas o exclusivamente asistenciales, subrayando que el papel del entorno es proporcionar los apoyos necesarios sin sustituir la capacidad de decisión de cada individuo. Como ejemplo concreto de ese principio en acción, se presentó FACILI-TA, proyecto que, a través del codiseño y la impresión 3D, desarrolla productos de apoyo personalizados de bajo coste con la participación directa de personas con discapacidad y profesionales de distintos ámbitos, generando soluciones funcionales, sostenibles y transferibles a otras entidades y administraciones públicas.
Pero la accesibilidad, advirtió Javier Enrique Rivero, técnico de Accesibilidad y Vida Independiente de COCEMFE, “no puede limitarse a las situaciones ordinarias”. Y las emergencias son, precisamente, el ejemplo más claro de limitaciones en materia de accesibilidad: planes de evacuación, sistemas de aviso y protocolos de actuación ante incidencias son, con demasiada frecuencia, documentos diseñados sin tener en cuenta las distintas necesidades de apoyo que pueden presentar las personas con discapacidad. El trabajo y dinámicas de este tipo de planes tuvo una gran acogida por parte del personal técnico de la Universidad, que abordó la cuestión desde la experiencia directa de su propio entorno, identificando situaciones concretas en las que los protocolos actuales dejan lagunas que es necesario corregir.
Susana Sánchez, técnica de proyectos en COCEMFE, cerró la formación con la presentación de OCIAN por, proyecto que lleva esa misma lógica al ámbito del ocio, situándolo en el centro del debate sobre derechos y calidad de vida. Partiendo de la constatación de que el derecho al ocio de las personas con discapacidad física y orgánica no siempre se garantiza de forma efectiva —debido a barreras físicas, organizativas y actitudinales—, OCIAN propone avanzar hacia un modelo basado en la metodología DUO, o Diseño Universal del Ocio, que entiende el ocio no como algo accesorio sino como una dimensión esencial del bienestar y la autonomía.
La colaboración con la UCM se enmarcó en el compromiso de COCEMFE con la formación como herramienta de transformación institucional. A través de esta participación, la confederación reafirmó su vocación de acompañar a las organizaciones en el camino hacia la inclusión real, aportando conocimiento técnico, experiencia acumulada y una visión de la discapacidad basada en derechos.





