La Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) ha celebrado este miércoles la jornada ‘Periodismo, discapacidad e inteligencia artificial. El relato que hereda la máquina’, organizada junto a la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), bajo el lema “pasa el micro, no el estereotipo” y conducida por la periodista, presentadora y profesora universitaria Laila Jiménez.
El presidente de COCEMFE, Anxo Queiruga, hizo hincapié durante la inauguración en que “si alimentamos a la inteligencia artificial (IA) con un relato sesgado, no podemos sorprendernos si obtenemos un resultado sesgado”, asegurando que “la discapacidad ha estado infrarrepresentada en los medios y, cuando ha aparecido, demasiadas veces lo ha hecho desde miradas paternalistas, centradas en la limitación o, en el extremo contrario, en historias de superación que convierten situaciones cotidianas en extraordinarias”.
“La máquina va a heredar nuestro relato. La cuestión es qué relato queremos dejarle”, prosiguió Queiruga, apostando por “un relato en el que las personas con discapacidad física y orgánica estén representadas desde la realidad, la diversidad y los derechos. Un relato construido con nuestra participación y no únicamente sobre nosotros”.
Por su parte, Laura Sánchez Beltrán, jefa de Servicio de la Subdirección General de Diálogo Civil, argumentó que “la forma en la que la sociedad habla sobre la discapacidad influye directamente en la forma en la que esa sociedad trata a las personas con discapacidad” y, por eso, “esta jornada no trata solamente de medios de comunicación y tecnología, sino que trata de derechos humanos”.
En este sentido, Ángel L. Rubio Moraga, decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, incidió en la importancia de “elegir una imagen, decidir quién aparece en una noticia y quién se queda fuera, elegir una palabra y no otra”, a lo cual, “hay que añadir una responsabilidad más, ya que todo eso importa porque además genera datos que educan y preparan a las maquinas”. “La calidad del periodismo ya no condiciona únicamente la información que recibe hoy la sociedad, sino que puede condicionar la información que el día de mañana van a proporcionar los sistemas tecnológicos”, añadió.
Durante el primer bloque de la jornada, José Antonio Solves, profesor e investigador de la Universidad CEU Cardenal Herrera, realizó “un breve panorama de lo que se ha investigado en discapacidad y comunicación en los últimos 40 años”. “Hemos mejorado, somos menos paternalistas, pero persisten tendencias a no dar voz a las personas con discapacidad y recurrir a fuentes oficiales y a estereotipar”, indicó Solves, que remarcó también la necesidad de “investigar no solo el contenido y el discurso, sino también los efectos que tienen los discursos de los medios”.
Después, Adrián Moreno, investigador y docente especializado en ciberinteligencia y comunicación digital, explicó que “el algoritmo tiende a reproducir los sesgos y, si no se corrige, los seres humanos tendemos a reproducir esos sesgos, ya sea en los medios de comunicación o en cualquier momento de la vida, alimentando a la vez a la inteligencia artificial con esos sesgos que cada vez se amplifican, generando un círculo vicioso que nunca se acaba”. Por ello, aseguró que “debe haber una supervisión humana constante. El ser humano debe ser el centro de todos los sistemas de inteligencia artificial y no quedarnos con lo que nos dice la IA y tenerlo como fuente principal de datos e información”.
Por último, se celebró la mesa redonda titulada “Las soluciones: periodismo responsable sobre discapacidad”, que, moderada por Laila Jiménez, reunió a profesionales en activo de medios de comunicación, con y sin discapacidad: David Martínez Menayo, redactor jefe de Economía en Servimedia; Merche Borja Gómez, redactora de Capaces (20 Minutos); Guillermo Infantes Capdevila, redactor sobre desinformación en el equipo de verificación de Newtral.es, Belén Remacha, redactora de El País, y Manuel Martínez, redactor de RNE.
“Se siguen dando casos de terminología inadecuada, pero cada vez son menos”, manifestó Martínez Menayo, que defendió el uso del término “personas con discapacidad” y enfatizó en que “es negativo utilizar términos como minusválidos, inválidos o subnormales, pero también es negativo recurrir al extremo opuesto y caer en un exceso de buenismo que acaban eclipsando o invisibilizando la realidad de la discapacidad, como puede ser el término de diversidad funcional o capacidades diferentes”.
De la misma manera, Borja Gómez criticó que “todavía sigue pasando que se utilizan determinadas palabras de manera despectiva diciendo, por ejemplo, “esta persona es autista” y son cosas que me enrabian”, pero celebró que, a nivel periodístico, “siempre me he encontrado con gente dispuesta a cambiar sus titulares si utilizan una terminología inadecuada”.
En este contexto, Infantes Capdevila explicó que “las narrativas o contenidos que afectan a la presentación de las personas con discapacidad tienen que ver más con una mala praxis que con desinformación deliberada”, lo cual, afirmó que se debe a que “la discapacidad es muy diversa”.
Remacha resaltó la importancia de “leer y escuchar” para saber cómo informar de manera adecuada de las personas con discapacidad. “Hay que dar voz a la gente que sabe, a la gente que lo lleva haciendo mucho tiempo y a las propias personas con discapacidad”, concluyó.
Con respecto a la inteligencia artificial, Martínez, por su parte, insistió en que “la inteligencia artificial es repetitiva, repite patrones y resume datos”, por lo que “si durante 20 años le hemos estado metiendo datos con un sesgo determinado la IA los va a replicar”.
Esta jornada, que fue clausurada por la directora de COCEMFE, Elena Antelo, está financiada a través de las subvenciones para la realización de actividades de interés general consideradas de interés social de la convocatoria del 0,7 del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
















