COCEMFE celebra la priorización de las personas trasplantadas y con algunas inmunodepresiones en la vacunación

Persona vacunándose frente a la COVID-19

La Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) celebra que la última actualización de la Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España haya incorporado a algunas de las personas de mayor riesgo de este grupo social, como son las personas con trasplante o en lista de espera de trasplante de órgano sólido (pulmonar, renal, pancreático, cardíaco, hepático e intestinal); las personas en tratamiento renal sustitutivo; personas con enfermedad oncohematológica; personas con cáncer de órgano sólido, personas con inmunodeficiencias primarias, personas con trasplante de progenitores hematopoyéticos y personas con VIH.

De esta manera se suman a las personas que ya habían sido priorizadas anteriormente como las personas con discapacidad en situación de dependencia, a las personas cuidadoras profesionales y a las y los asistentes personales.

El presidente de COCEMFE, Anxo Queiruga, hace hincapié en la importancia del trabajo realizado junto a las entidades estatales y territoriales de la Confederación “a través de una labor de incidencia permanente que ha contribuido a incluir en la estrategia a personas con discapacidad física y orgánica con un mayor riesgo de contagio, desarrollar una COVID-19 grave, ver agravada su condición o elevar su riesgo de mortalidad”.

Sin embargo, COCEMFE invita al Gobierno a que incluya en esta Estrategia a otras discapacidades o enfermedades de mayor riesgo que se han quedado fuera como, por ejemplo, personas que no están trasplantadas, pero tienen enfermedades que en caso de contagio tienen un mayor riesgo, como enfermedades neurológicas, ELA, enfermedades metabólicas, fibrosis quística, enfermedades respiratorias, cardiopatías, personas con esclerosis múltiple, con enfermedades reumatológicas, artritis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y coagulopatías.

Además, el presidente de COCEMFE reclama “que se tengan en cuenta no solo las condiciones de la persona, sino también su situación, es decir, el modo de vida que tiene la persona en cuestión y qué actividades tiene condicionadas por su discapacidad”.

Esta reclamación hace referencia, por ejemplo, a personas con mayor exposición al contagio debido a la frecuencia de visita a hospitales y centros sociosanitarios, donde hay mayores contagios, o personas con necesidad de apoyo de terceras personas. También al entorno de cuidados no profesionales, incluyendo a madres y padres de menores con discapacidad y las personas con discapacidad física y orgánica que están experimentando un agravamiento del estado de salud general durante la pandemia debido al aplazamiento y retraso en citas, pruebas médicas y diagnósticos y a la falta de tratamientos.

Por último, COCEMFE se pone a disposición del Ministerio de Sanidad para trabajar conjuntamente en la incorporación de estas personas y proporcionarles la información que precisen sobre los grupos más vulnerables ante la COVID-19.

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